Principios Fundacionales
FRATERNIDAD
Proponemos un ideal de fraternidad universal, basado en el reconocimiento de la dignidad humana, más allá de las diferencias, de sexo, culturales, religiosas, sociales… Es necesario promover el respeto por las diversas identidades y tradiciones, y a la vez fortalecer la unión más allá de las diferencias, armonizar personas, ideas y sentimientos en una convivencia enriquecedora y abierta. Este ideal de fraternidad halla su fuerza en lo que nos une más que en lo que nos separa. Se afirma en el reconocimiento de valores universales que, respetando la diversidad, trascienden los propios usos y costumbres locales y confluyen en unos principios éticos comunes, inherentes a la dignidad de todo ser humano.
CONOCIMIENTO
Fomentar el amor por la sabiduría que, a través del estudio comparado de filosofías, religiones, ciencias y artes, nos lleve hacia el conocimiento del universo, la naturaleza y el ser humano. El amor a la verdad surge de la legítima aspiración de desarrollar el propio discernimiento y comprensión del mundo y de uno mismo. Entendemos la filosofía como eje relacionador de las diferentes facetas y vertientes del conocimiento humano. La filosofía puede unir las fuentes del pasado y el presente en esa visión global, amplia e integradora, transformándola en un verdadero motor de evolución, que busque indagar en los caminos de la vida, y profundizar en sus finalidades, tratando de aunar todos los aspectos del saber y de la experiencia.
DESARROLLO
Desarrollar lo mejor de nuestro potencial humano, hacia la realización plena como individuos y nuestra integración en la naturaleza y la sociedad, no como meros espectadores sino como actores de un mundo a mejorar. El ser humano guarda aún un enorme potencial latente. Conocerlo y desarrollarlo supone uno de los pilares fundamentales de la propia vida y una fuente de satisfacción perdurable. El logro de la armonía entre pensamiento, sentimiento y acción es una meta para todo ser humano. Un desarrollo equilibrado y global de uno mismo, la realización de las mejores cualidades y valores de nuestra naturaleza humana, son probablemente la única garantía hacia un mundo mejor.